La otra Mafia

“No es ningún secreto que el crimen organizado en Estados Unidos gana más de 40.000 millones de dólares al año. Es una suma bastante considerable teniendo en cuenta que la mafia gasta muy poco en equipar oficinas”
Woody Allen (1935)

”Los partidos políticos, sepan ustedes de boca del que nació en uno, son unas mafias descaradas, unas camarillas avorazadas, unos aprovechadores privados que se las dan de servidores públicos y a los que se les hace agua la boca invocando a la patria. No hay tal. No la quieren.“
Fernando Vallejo (1960)

“En España, mucha gente se ha enriquecido por arte de mafia”
Jaume Perich (1945-1995)

La Costa del Sol es un lugar geográfico bastante privilegiado, pues es el lugar más meridional del viejo Continente, al Oeste de la Unión Europea, un panal de clima privilegiado que atrae a todo tipo de extranjeros para su jubilación soñada; un big bang en expansión desmedida, de desarrollo urbanístico sin control ni previsión de infraestructuras sostenibles, donde cualquier planificación que comulgue con la naturaleza, la ecología o el medioambiente, tiene mal asiento.

Por Pedro Perez Blanes

Pero en este singular rincón del planeta, mantienen su hábitat preferida, legendarias bandas de la mafia de distintos países.

En algunos extractos sacados al azar del libro digital de Petete (google), podemos encontrar por ejemplo, los siguientes fragmentos de noticias:

 “Una nueva oleada de ajustes de cuentas ha sacudido la Costa del Sol este verano. La última semana ha dejado dos muertos y heridos. Primero, dos suecos torturados en Mijas: uno de ellos falleció como consecuencia de varios disparos y heridas de arma blanca; el otro resultó herido grave tras un secuestro que se prolongó durante varias horas. A los dos días, un empresario español de 34 años caía abatido por un supuesto sicario en la puerta de su casa. Todo apuntaba a que se trataba de otra deuda cobrada con sangre. Un pequeño repaso a la hemeroteca evidencia que en la Costa del Sol el crimen organizado ha puesto varias bases de operaciones”. Titular de la noticia “Las mafias también disfrutan de la Costa del Sol”. Diario ABC 30/08/2018.
 “El secuestro de un narco mientras cena en la terraza de un restaurante; un padre, al que apodan ‘El Maradona’, acribillado a tiros cuando sale de la iglesia en la que su hijo acaba de tomar la comunión; la ‘sonrisa del payaso’ dibujada a punta de navaja en la cara de un escocés torturado; secuestros de hijos para cobros de deudas que luego nadie se atreve a denunciar; bombas detonadas en la puerta de un chalé de una urbanización bien; robos en casas lujosas y de coches de alta gama; porteros violentos en discotecas y clubes… ¿Medellín años 90? ¿Ciudad Juárez? No hace falta irse tan lejos. Está sucediendo ahí mismo, en nuestro Sur, en la Costa del Sol, Málaga, España. La capital del dinero en este país, donde se entremezclan grandes fortunas de ricos empresarios o de miembros de casas reales con otras de dudosa procedencia, es desde hace meses territorio de lucha entre bandas internacionales. Con el tráfico de drogas como eje vertebrador, cada una de ellas se ha especializado en un segmento delincuencial. La consecuencia: el triángulo Marbella-Fuengirola-Estepona (y, por extensión, las localidades limítrofes) lleva meses sufriendo las consecuencias de la implantación de más de una decena de organizaciones internacionales vinculadas a la delincuencia: narcotráfico, sicariato, extorsión, robos con violencia, lavado de dinero…” Noticia publicada en el Diario Español, 23 de octubre de 2018.

Estas mafias precisan de colocar y situar gran parte del dinero que acumulan en la Costa del Sol, blanqueándolo en todo tipo de negocios, sobre todo en inmuebles. Mas, para que la circulación ingente de ese capital fluya, hacen falta licencias urbanísticas, normalmente, muchas más de las programadas inicialmente en el PGOU y de su capacidad de edificación; y ahí entra el juego la política, los aparatos de partido con su financiación ilegal, y de nuevo, otro tipo de mafia que florece como la orquídea en los trópicos, la mafia política.

El caso más llamativo mediático de los últimos tiempos de esa corrupción política indisolublemente ligada a las mafias citadas, fue el caso de la operación Malaya, en la que el principal protagonista de la trama de corrupción política y urbanística, D. Juan Antonio Roca, ha no hace mucho tiempo que salió en libertad condicional, después de pasar más de 12 años en la sombra del afamado hotel de 5 estrellas, de Alhaurín de la Torre.

La todavía diferencia entre la tradicional mafia y la política, es que ésta, aún no ejecuta por encargo en la vía pública, todo se andará. Eso sí, las escuchas, los espionajes, y el todo vale para poder gobernar un municipio de la Costa, para poner la alfombra roja a la especulación inmobiliaria, y recibir prebendas derivadas de las “misteriosas” adjudicaciones de grandes contratas públicas de obras y de gestión de servicios públicos a las mismas empresas de siempre, o bien de conocidos y familiares; constituye la banda sonora de la música que se interpreta tras la batuta de la dirección de los regidores salidos de las urnas.
Uno de los graves efectos de la especulación inmobiliaria, de nuevo imparable tras la última crisis económica, son las víctimas que se cobra. Muchas familias, después de pagar durante varios años la hipoteca, perdieron definitivamente la propiedad y fueron desalojadas. Después de la amarga experiencia vivida en muchos casos con menores, la familia aún seguía debiendo una importante suma al banco que se quedaba con la casa. Esas familias víctimas de la crisis y la imposibilidad de afrontar el pago de hipoteca, jamás volverán a intentar comprar una vivienda. Este fenómeno ha llevado a un aumento considerable de la demanda de la vivienda en alquiler. A esa demanda, en la costa del Sol, se suma la demanda de adquisición de vivienda turística de ocio; de clientes con alto poder adquisitivo dispuestos a pagar sin pestañerar apartamentos o áticos de un dormitorio por más de 300.000 euros (50 millones de las antiguas pesetas).
La consecuencia de toda esta especulación inmobiliaria, y de la mucha demanda que no obedece a una necesidad real de vivienda, es un encarecimiento sin precedentes de los precios de alquiler, que sitúa a muchísimas familias al borde de la desesperación y de la marginalidad social, al no poder encontrar a precio de mercado razonable, conforme a su capacidad adquisitiva, un lugar donde vivir.
Los bancos, han reanudado una nueva estrategia de blanqueo de imagen y de marketing comercial. Ceden, o pasan a través de contratos de cesión y/o compraventa de activos a sociedades patrimoniales creadas por ellos mismos, los conocidos fondos buitres (las deudas hipotecarias), para poner fin a los alquileres sociales conseguidos a través de las únicas normas que con algo de humanidad se aprobaron sobre esta materia desde que comenzó la crisis. A saber, el Real Decreto Ley 6/2012 de 9 de marzo, de medidas urgentes de protección de deudores hipotecarios sin recursos, que creó el Cógido de Buenas Prácticas Bancarias al que se acogieron la mayoría de los bancos y entidades financieras; y la Ley 1/2013, de 14 de mayo, de medidas para reforzar la protección de los deudores hipotecarios, reestructuración de deuda y alquiler social. En la primera norma, se contempla además de la posibilidad de reestructurar la deuda, establecer moratorias del crédito hipotecario o periodos de carencia, y la opción estrella de la dación en pago de la deuda, liberando completamente de la deuda hipotecaria a las familias sobre la vivienda habitual. Esta norma también obliga a establecer un alquiler social sobre la vivienda ejecutada una vez que la familia pierde la propiedad sobre la misma. En la segunda, se establecía para aquellos casos en que no se podía hacer frente a esa deuda y se perdía toda opción y derecho sobre la vivienda, a suspender los lanzamientos, es decir, suspender temporalmente para situaciones de exclusión social y especial vulnerabilidad, el derecho del banco a desalojar a las familias e inquilinos.

Esa suspensión de obligado cumplimiento, contemplada en el artículo 1 de la Ley 1/2013, de 14 de mayo, finalizará a mediados de mayo de 2020. A partir de esa fecha los nuevos titulares de las viviendas ejecutadas que se han ido adjudicando los bancos, y que pertenecen ahora a sociedades patrimoniales o de gestión de activos (fondos buitres) a través de los bancos ejecutantes podrán recuperar de forma express la posesión de las viviendas que ya son suyas. Esos nuevos titulares de fondos buitres, que nunca firmaron el código de Buenas Prácticas Bancarias del RDL 6/2012, de 8 de marzo, ni lo van a hacer, tienen carta blanca para desalojar sin coste alguno a esas familias acogidas al amparo del mandato del artículo 1 de la Ley 1/2013, de 14 de mayo.

La consecuencia previsible a corto plazo de todo ello es que, a partir de mayo de ese año, y sobre todo a partir de verano, se activarán por parte de las entidades financieras, las peticiones de finalización de la suspensión de lanzamientos sobre viviendas habituales sobre los cientos de miles de despojados de la propiedad de su vivienda en su día por la crisis, y de la que sólo ostentan una precaria posesión”.

 Nuevo escenario que llevará a cantidad de familias vulnerables a la calle, con alquileres por las nubes y sin posibilidad de acceso a una vivienda digna. Se avecina por tanto una tormenta perfecta, una nueva tragedia social sin precedentes. Mientras en campaña…, los políticos hablarán del sexo de los ángeles, pero ninguno ha tocado ni mencionado este grave asunto.
¿Qué se puede hacer frente a ello?. ¿Votar otras opciones políticas?, ¿dejarlo estar para que la mano invisible del mercado ajuste sola los precios? Evidentemente no; es necesaria una intervención, no sólo institucional, sino de responsabilidad de cada ciudadano que en su pequeña parcela de actuación, aporte su grano de arena, como la labor anónima de la hormiga, que con la suma del pequeño trabajo de cada una construye su hormiguero. Al igual que el trabajo anónimo de la abeja que crea el panal y alimenta a su comunidad.
Ante la gran cantidad de información y contundencia de los hechos, el impulso inicial de cualquier mortal sería: ¡qué le vamos a hacer, es lo que tenemos!, abrazando la doctrina del conformismo. Sin embargo, en el pequeño quehacer diario del municipio, de la ciudadanía y sus gentes, es donde se debe marcar la diferencia.
En un municipio, no debe prevalecer el interés del partido ni de sus mafias, sino el interés y necesidad del vecino debidamente resuelta o, en su defecto, al menos, ser atendida de forma inmediata y diligente la queja o necesidad, e iniciar un proceso de solución del problema. Moverse, en definitiva.

Las mafias se mueven sin embargo por exclusivo y excluyente interés particular, con evidente ánimo de lucro a cualquier precio, donde las personas son una mercancía más. El político que entra al juego de las mafias contribuyendo a su enriquecimiento personal, deja de ser un servidor público, para convertirse en la otra Mafia, la que roba oportunidades a su gente  y a sus votantes, como por arte de “mafia”.