La derecha quiere trasladar a Franco del Valle de Caidos al Congreso

Aunque no haya empezado de manera oficial, llevamos ya semanas en agresiva campaña electoral. Sin grandes cambios de tendencia. Del antiguo bipartidismo quedan los rescoldos en forma de dominio cada vez un poco más claro del PSOE por la izquierda y el PP por la derecha.
Por José Victoria
Entre los dos viejos protagonistas del pasado se reparten la mitad del electorado. Un 30 por ciento para el PSOE, un 20 por ciento para el PP. Hasta ahí tenemos a los actores principales. Los papeles secundarios son para Ciudadanos, en la derecha clásica, cada vez rotundamente clásica, con un 15 por ciento y la extrema derecha de VOX rondando el 10 por ciento. Los dos perdiendo algo de fuelle en las últimas semanas.
Por el lado de la izquierda, la Actúa del juez Garzón y Llamazares no parece que vayan a rascar nada. Solo se mantiene, perdiendo eso si la mitad de su electorado de hace tres años, Podemos, antes unidos ahora unidas y las izquierdas periféricas de Compromis, En Marea y la independentista de ERC. La evidente falta de proporcionalidad del sistema electoral distorsiona la voluntad popular en favor de las organizaciones nacionalistas e independentistas que con apenas un 5 por ciento del electorado logran un 10 por ciento de los y las parlamentarios/as. El caso más sangrante es el partido animalista PACMA que con un 2,5 por ciento de los votos no logra representación. ERC, con los mismos votos, podría alcanzar los 13 parlamentarios.
Los animalistas están claramente sub representados, los independentistas sobre representados. En cualquier caso estas distorsiones desproporcionales del sistema electoral repercutirán directamente sobre las dificultades para formar gobierno.
Por el lado de la izquierda, ERC que forzó el adelanto de las elecciones por su intento de forzar al Gobieno Sanchez a violar la legislación española no se lo pondrá tampoco fácil esta vez. Menos aún se lo pondrá la derecha independentista catalana del PDCat… Con esos mimbres y con el juicio a los protagonistas del proces en marcha será asunto espinoso alcanzar cualquier tipo de acuerdo.
Por el lado de la derecha no dan los números. Los tres partidos de la derecha, PP, Cs y Vox, suman una cantidad de diputados similar a la de PSOE y UP. En otras palabras, el arbitario sistema electoral español otorga a los independentistas la última palabra. Una palabra que ya hace unos meses les permitió acabar con el Gobierno Sánchez aumentando de paso la inestabilidad del sistema y poniendo fin a las mejoras sociales, grandes avances sociales que ofrecía la propuesta del Gobierno socialista.
La gran incógnita es la abstención. Un 20 por ciento del electorado está indeciso. En ellos está la clave de que los próximos cuatros años permitan a España caminar por la senda del cambio, el progreso y la solidaridad o el nepotismo de la derecha neofranquista que asoma por la esquina derecha.
Cada voto arrancado a la abstención en favor del PSOE o UP es un voto solidario. Ni uno solo de esos votos se puede quedar en casa. Independientemente de la tibieza reformista que se puede detectar en los líderes socialistas o del caos organizativo de UP es imprescindible apoyarles. Todo menos dejar que pase la derecha. A ver ahora si la tumba del dictador Franco se traslada del Valle de los Caidos a la Carrera de San Jerónimo. Por favor, no. Nunca.