Hacia un Nuevo Estado

“Sinceramente, creo que los bancos son más peligrosos que cualquier ejército”
“Educar e informar al pueblo es la única manera de asegurar nuestra libertad”

Thomas Jefferson (1743 – 1826)

En esta precampaña con 4 elecciones, en menos de un mes (Generales, Europeas, Autonómicas y municipales), comienza el rastro, el mercadeo político de ofertas varias. Se llenan los programas y panegíricos de los partidos políticos de promesas que serán incumplidas.

Por Pedro Pérez Blanes

Un ejemplo de una de esas ofertas en la de la supresión de las autonomías, que ciertamente parte de una premisa bien intencionada, cual es el innecesario y excesivo aparato administrativo que cohabita en el Estado. Sin embargo, esa propuesta es del todo irracional y mesiánica. En efecto, una nación como España no puede permitir el coste de tres Administraciones territoriales, o casi cuatro, la Estatal, Autonómica y Diputaciones y Ayuntamientos.

De ahí, que la duplicidad de competencias, concurrencia de las mismas, y nombramientos de cargos políticos y aparato burocrático, realmente sea insostenible a medio o largo plazo, ya que se nutre de recursos públicos derivados de la imposición, que como casi siempre recae en la clase trabajadora y la clase media.

Desde que el Partido Popular accedió al poder por primera vez allá por 1996, la carga fiscal se ha ido desplazando progresivamente de la imposición directa de sociedades, al IRPF y a los impuestos indirectos que recaen sobre el consumo (IVA e impuestos especiales). El tipo impositivo de sociedades comenzó a descender del 35%, al actual 25%, con el aumento progresivo del número de años a compensar pérdidas en la Base imponible del Impuesto desde los 5 iniciales hasta 15, luego la creación y desarrollo de las SICAV, etc.

Y sin embargo el IVA, que grava el consumo, no ha dejado de aumentar, así como las tasas e impuestos especiales sobre las espaldas del sufrido contribuyente persona física, que no goza del derecho de deducción fiscal por gastos deducibles salvo escasísimas excepciones en la Ley del IRPF. El artículo 31.3 de la Constitución Española va de ese modo y con esa política fiscal al limbo de la utopía.

Sin embargo, el desarrollo normativo y competencial de las autonomías durante más de 40 años desde la aprobación de la Constitución hace, que revertir el estado de cosas en un Estado centralizado que absorba y se arrogue las competencias autonómicas, requiere como poco de una fuerte reforma constitucional o casi una nueva Constitución, lo que hace que según requisitos de los artículos que prevén esa reforma, resulte prácticamente inviable. Es como querer volver a meter la pasta de dientes en el tubo, cuando ya salió y se encuentra además vertida, consumida y derramada por el suelo.

Dicho de otro modo, volver a un sólo Estado centralizado, y rememorar una vieja nación Grande y Libre, es una utopía romántica a incumplir pero electoralmente al parecer rentable.

Trump, en Estados Unidos utilizó el lema hacer América (USA) grande otra vez, que curiosamente es el mismo lema copiado por VOX. De la misma forma que Obama tuvo su frase marketing fetiche, “Yes we can”, que viene a traducirse como Sí, Podemos, Claro que Podemos, o sí se puede. No sé si les suena. Los españoles varios años después vamos copiando la moda ya desfasada de los Estados USA.

Hay una ya vieja serie de ficción de hacen 3 años, pues el ritmo de los estrenos y los mass media, hacen que pasen rápido las modas y las tendencias, que viene a rememorar la independencia de Irlanda, se llama Rebellion. Curiosamente, tras el levantamiento de abril de 1916 en Dublín, y la fuerte represión habida por las tropas británicas, el odio y el rechazo se fue acrecentando sobre el imperio británico, y provocó finalmente una tregua forzada con no poco coste de vidas, que llevó a la creación de un Estado independiente irlandés, con frontera en Irlanda del Norte donde predominaban los unionistas protestantes, cuya capital es Belfast. En Irlanda del Norte, rige como moneda la libra esterlina y probablemente se vea afectada por el Brexit, volviendo a cerrar una frontera económico y social entre irlanda e Irlanda del Norte.

Utilizar el rédito electoral de la aplicación del artículo 155 de la CE, como un maná, como algo que lo solucionará todo, y luego los estados de excepción y de sitio del artículo 116, o bien el último paso de tirar de artículo 8 CE, llevando al ejército a Cataluña, podría llevar a una situación asimilable a la que sucedió en Irlanda a principios de siglo pasado, salvando lógicamente el contexto histórico y el papel de la religión que jugó en aquel conflicto que a día de hoy sigue vivo y latente.

Lo cierto es que tanto PSOE como PP, desde el año 1993 en que entró en vigor la ley de inmersión lingüística, el aprendizaje del castellano en las aulas ha estado casi perseguido así como su utilización. Han consentido un estado de cosas durante más de 20 años a cambio de gobernar sin problemas con los nacionalistas, accediendo a las concesiones de los partidos nacionalistas. Concesiones que han costado un alto precio, económico y sobre todo educativo y cultural.
Se ha adoctrinado en la cultura y educación durante casi 30 años en la escuela pública concibiendo a Cataluña como un Estado independiente de más de 3 siglos que es oprimido por un Estado invasor que es España (nada más lejos de la realidad). Y la actual juventud independentista, que ha sido criada y educada en esa convicción, vive en esa realidad paralela. Eso no se arregla ni con el art 155, ni con el 116, ni con norma alguna, ni imponiendo a la fuerza una unidad ya inexistente. Sólo con el bombardeo de cultura y educación en la tolerancia puede revertir la situación. Es fácil de decir y muy complicado de llevar a cabo. Pero no hay otro modo, y otra vía civilizada que el diálogo, el consenso y llegar a acuerdos concretos, ambiciosos pero alcanzables, reales. En el panorama político actual sólo un partido ofrece claramente esta alternativa.

Lanzar el mensaje de la confrontación, de ver quién saca la bandera más grande, de generalizar y de situar a todos los catalanes en el mismo plano, aplicándoles el mismo rasero, lleva a una polarización de posturas irreconciliables y a la escalada de sentimiento de odio y violencia, que luego una vez detonada la mecha, difícil solución llevará.

La evolución de los hechos hace que, del mismo modo que una persona que pierde una pierna, no tenga más remedio que o bien utilizar una buena prótesis, o aprender a andar con muleta y asumir que nunca le volverá a crecer la pierna; el Estado de las autonomías, para bien o para mal, sólo puede llevar de forma pacífica a la evolución y desembarco en un Estado Federal probablemente republicano, y todo ello pasa por un nuevo Constituyente, una nueva Constitución o a una profunda y necesaria reforma de la actual Constitución, en un nuevo modelo territorial inclusivo, donde quepan todos y donde no pueda tener lugar, ni cabida, la violencia ni la imposición de un modelo centralizado. Donde la Educación sea la prioridad y no el adoctrinamiento, así como la equitativa distribución de la riqueza y de la carga impositiva para el sostenimiento de las nuevas administraciones que surjan, entre todos los españoles. Pero, sin solidaridad ni diálogo, ni voluntad firme de llegar a acuerdos concretos y eficaces para plasmarlos en normas constituyentes y un nuevo modelo territorial adaptado a la nueva realidad social, todo se convertirá en una larga agonía y a la destrucción del Estado tal y como lo concebimos en 1978, por ser insostenible, como insostenible es la débil rama de un árbol que el viento finalmente hace quebrar.

Es una realidad vergonzante comprobar que los políticos que han regido nuestros destinos en los últimos 30 años, se han plegado a la voluntad normativa de las grandes multinacionales, las grandes corporaciones bancarias y energéticas, trabajando para éstas después de ocupar cargos políticos (puertas giratorias) a cambio del favor prestado legislando para sus intereses en lugar de la mayoría de la población. Se ha masacrando a la mayoría de la gente humilde a intereses y contratos de préstamos usureros durante años, que ahora se permutan (ante la imposibilidad de una doctrina consolidada del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de seguir consintiendo ese tipo de contratos) en comisiones indecentes por realizar cualquier tipo de operación. Precios de consumo eléctrico y precio KW/hora, absolutamente alejados del coste real y especulativos en grado sumo, que permite la legislación actual. En ese contexto y situación de cosas, es fácil desviar la atención al problema nacionalista o de identidad nacional. Una vieja estrategia de entreguerras en el siglo XX.

Todo lo anterior debe hacer reflexionar sobre las palabras citadas de Thomas Jefferson. No pueden legislar ni representar los intereses de una mayoría, un colectivo de políticos que ponen por delante primero sus propios intereses y los de la banca, estando siempre en campaña, que a los intereses a los que supuestamente representan. Por eso es necesario un sistema electoral en el que cada voto valga igual en cualquier parte del Estado, y sobre todo que esos representantes no hagan de la política ni de los favores de las grandes corporaciones su forma de vida, como sucede hasta ahora. Hace falta una sólida formación y técnica de gestión en esos políticos, además de buena voluntad, y por supuesto, una integridad en valores que brilla por su ausencia en una gran mayoría. Se hace necesario una profunda reforma del sistema electoral general en el que toda lista sea abierta, no vengan las listas cerradas e impuestas, y las primarias no sean controladas por la mastodóntica maquinaria de partido, que lejos se sitúa en la práctica, de los principios democráticos que deben de regir.

Pero claro, todo esto requiere necesariamente consolidar como Ley, como leit motiv en la forma de vida, la primera premisa de la primera cita de este escrito, que debe llevar en la mente grabado todo profesional de la enseñanza, del periodismo, de la ciencia, y por supuesto de cualquier persona que habite en política, “Educar e informar al pueblo es la única manera de
asegurar nuestra libertad”.