Adelante al precipicio

“Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines”
Antiguo Proverbio

Encabezo el escrito con un viejo proverbio que narra a la perfección la costumbre de juzgar lo que se desconoce. Pues sólo el que ha estado en primera línea de campo ante las necesidades perentorias de vivienda, de sustento básico social de muchísimas familias vulnerables, con menores a cargo, sin posibilidad de acceso a vivienda, familias con personas mayores con discapacidad, que ante la pasividad infantiloide de una derecha pepera transnochada y ostentosa del gasto inutil, en la Fuengirola costasoleña, siguen sin saber lo que es llegar a fin de mes; uno se va dando cuenta de ese modo, de la realidad de las cosas en la administración de los recursos públicos.

Por Pedro Pérez Blanes

Por exigencias del guión, y por las circunstancias acaecidas en plena crisis económica, como alguna vez he escrito, entré en Podemos hace ya más de 4 años. En ese Podemos transversal en el que cabían todos y no en una mala copia esperpéntica de Izquierda Unida, que es en lo que se ha convertido ahora. Tendencia de la que ya fue avisando Errejón, hasta que decidió saltar del tren antes de que se estrellara, pues sabedor era de que ya queda menos para quemar las pocas naves supervivientes del seguro naufragio.

Cuando en una agrupación política no se admite la opinión crítica, se machaca al que trabaja y es independiente, se llama traidor al que busca una alternativa o una solución razonable, se prescinde de las personas que no necesitan de un sueldo para vivir y que por tanto se dedican con vocación a la cosa pública, se saltan las normas más esenciales democráticas internas, quedando sólo los mamandurrios lamedores de trasero, y se obvia el interés de la mayoría de la ciudadanía; es entonces cuando nos encontramos con el esperpento de lo que queda de Podemos en Andalucía. Un circo de fantasmas anhelantes del trinque temporal y de medrar de lo público con espíritu de vocación perpetua en el cargo y del discurso victimista.

Se avecina en lo que queda de la agrupación política en Andalucía, engendro de siglas ebrias, en las antípodas de la lógica, la imagen de los futuros concejales de la costa del Sol, por poner el ejemplo que conozco, de lo que sucederá cuando aquéllos sean decisivos para gobernar para desgracia de sus ciudadanos. Nos encontraremos en breve tiempo otra vez con la misma vieja canción; con la prevaricación, el cohecho y el tráfico de influencias, en esas personas donde el cargo se hace necesidad, y el verdadero servicio público les ocupa mal asiento. Cuando les dé igual abrazar el stalinismo vertical férreo de la izquierda romántica de los años veinte del siglo pasado (en plena efervescencia de la Revolución Rusa), con tal de obtener el puesto de salida en las listas para pillar cacho.

Todo vale para AK (los anticapitalistas), rojerío rancio con piel de Podemos, y para sus futuros concejales sin ideología salvo alguna excepción, en Torremolinos y Benalmádena principalmente, y otros por llegar cerca de Mijas y Fuengirola.

En el esperado juicio celebrado el pasado 12 de febrero contra la convocatoria sin garantías democráticas de Podemos Andalucía en 2016, pude ser testigo del descarnado testimonio de una decente persona, que fue la primera Secretaria General del partido en Jaén, Trinidad Ortega, que tuvo que denunciar acoso y amenazas personales, de las cuales más de uno fue condenado por sentencia firme, por no bailar al son marcado por el aparato de partido AK, que parasita la organización de Podemos en Andalucía desde sus inicios. Tuvo que dimitir y el Entrismo trotskista venció.

Por experiencia en las lides del oficio de la toga, a mí ya no me sorprende que un fiscal en un juicio haga de abogado defensor de un atropello de derechos fundamentales emulando al fiscal Pedro Horrach y la infanta Cristina (hubo llamada de su jefe por encargo). Ya no me sorprende que mienta abiertamente el abogado de Podemos en el juicio celebrado este martes pasado día 12 de febrero en Málaga, afirmando que ni siquiera soy inscrito de Podemos, cuando no sólo no dejé de serlo, sino que fui militante y Secretario General de Fuengirola de forma interrumpida desde enero de 2015 hasta final de octubre de 2017.

Cuando todo vale en política; los valores, la decencia y la dignidad de los representantes de una sociedad, salen por la ventana. Hace cuatro años, mi amigo Pepe y yo registramos en el Ministerio del Interior el partido Costa del Sol sí Puede (CSSP) que sacó 12 concejales en 6 municipios de la Costa del Sol en las pasadas elecciones municipales, con una ilusión que ya no se volverá a recuperar. A pesar de que la Secretaria General de Podemos en Estepona recomendó no votar a ese partido intentando reventar la candidatura unos días antes de las elecciones con una noticia en prensa, y de que las candidaturas que perdieron en las primarias en Fuengirola, pidieron el voto para Izquierda Unida, a pesar de que los inscritos decidieron presentarse a las municipales.

En las próximas municipales de mayo de 2019, la agrupación Adelante Andalucía (hacia el precipicio), o el partido ad hoc constituido por anticapitalisatas (Marea Andaluza), o el engendro que se improvise, competirá por el estrecho espacio electoral reservado a su ejército rojo, formado por soldados dedocráticamente colocados. Sospecho que el resultado será algo inferior.

Cuando se baje el telón de la función, yo ya no estaré en el final del triste drama. Mis días en Podemos ya fueron historia.