Votantes de izquierda en busca de un plan

Lamentarse sobre lo que pudo ser y no fue en las elecciones autonómicas andaluzas conduce inevitablemente a repetir los errores en las próximas europeas, autonómicas y municipales de mayo. También a las generales que se pueden realizar en cualquier momento durante los próximos 12 meses.

Por José Victoria

Vivimos un momento histórico. Si la izquierda no recupera la ilusión der aquí a esas fechas es más que previsible que el bloque de la reacción recupere una mayoría absoluta que revierta los pocos avances democráticos que se han logrado desde la moción de censura del pasado mes de junio.
Para ello es preciso ofrecer al electorado. Al votante progresista, una propuesta de cambio alejada del populismo neo marxista de Unidos Podemos o del conformismo del PSOE. Se hace imprescindible una tercera vía impulsada por pequeñas que pongan los cimientos a un programa político abierto a la toda la ciudadanía de izquierdas que a similitud de la propuesta de la alcaldesa Manuela Carmena en Madrid de voz y voto a ese 25 por ciento de votantes de cambio que no tienen listas ilusionantes a las que votar.
Ni Pablo Iglesias/Podemos con sus listas de fieles, ni Pedro Sánchez/PSOE que tiene el enemigo mas dentro que fuera de su propia organización han mostrado capacidad para llegar a ese electorado que quiere un cambio ni populista, ni gatopardiano que aumente los impuestos directos para acercarnos a los niveles de protección social de Europa, que impulse políticas para cubrir el déficit democrático que afecta a las mujeres y las distintas identidades de género, que reste poder a la iglesia, que impulse apoyos a una España republicana, federal, municipal y por tanto más democrática.
Y más justa. España tiene una presión fiscal indirecta. Injusta que pagan las personas con más bajos ingresos diez puntos más que el promedio de UE. Al tiempo España tiene una presión fiscal directa, que afecta a los patrimonios y rentas más altas, 20 puntos inferior a la UE. Es una situación insostenible. Se trata de 30.000 millones de euros que deja de percibir el estado y que hacen imposible la consecución de un país más justo e igualitario. Devolver a la gente con menos ingresos: trabajadoras/es, pensionistas, parados/as el poder adquisitivo perdido en los tiempos de Rajoy es imprescindible para mejorar la salud estructural de nuestra economía.
Y quienes deben representar esa propuesta de cambio no están en la política de partidos, aparatos, funcionarios del apparatchik. Para encabezar ese proceso hace falta gente con preparación que se han mantenido lejos de las luchas partidarias y cerca de los problemas sociales, pensionistas, gente de la universidad, ecología, movimientos cívicos, feminismo, colectivo lgtb, animalistas… Todos y todas son/somos imprescindibles para impulsar un país más justo, tolerante y democrático.
En frase adjudicada a Bertolt Brech se dice que “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.”.
Pues bien ahora se trata de buscar a los “mejores”.