Lo que pudo ser (o no) y lo que será (o tampoco)

La miopía política y la ineptitud no son buenas compañeras de viaje cuando eres la depositaria de cientos de miles de votos de personas que una vez confiaron en ti.

Por Francisco M. Ávila

Me refiero a Adelante Andalucía: coalición cuyo firmante en la Junta Electoral es Pablo Echenique, bendiciendo así una mezcla que a muchos chirriaba pero que a otros beneficia, consintiendo los desmanes de Teresa Rodríguez y su grupúsculo de Anticapitalistas, cáncer de Podemos, en Andalucía siendo cómplices por tanto de la debacle electoral sufrida.
Que VOX tenga sitio en la mesa del Parlamento andaluz es mérito de ellos y por supuesto de los y las andaluzas que, de forma libre y completamente democrática han elegido esta opción. Que Adelante Andalucía, con 70.000 votos menos que Ciudadanos, no tenga un sillón puede verse de dos formas: ineptitud y miopía política o evidenciar la excesiva dependencia de Ciudadanos de un partido radical de extrema derecha, VOX. Pues ambas razones son válidas.
Adelante Andalucía acusa su alejamiento de la realidad social andaluza, más preocupados en apagar fuegos internos, en echar un permanente pulso político con la dirección estatal (posiblemente pactado, por aquello de que no se le vea el plumero a ninguno) o en dotar de estructura al partido creado por la dirección andaluza, Marea Municipalista Andaluza, donde como cabezas visibles figuran Rocío Van der Heide, Ignacio Molina y Jesús Rodríguez en una suerte de tríada apostólica del mal que, después de corromper Podemos en Andalucía, es enviada a crear el instrumento que usarán para perpetuar los mandamientos de su diabólico y parasitario partido matriz, Anticapitalistas.
El PSOE acusa la inacción de quien teniendo la oportunidad de haber renovado a un partido que está en claro descenso en todas partes y no ha sido capaz de regenerarse, de limpiar estructuras y de abrir cortinas y ventanas para que entren luz y aire fresco y sigue oliendo a rancio, no por su secretaria general en Andalucía, es una persona relativamente nueva que dudo haya participado en el fraude de los ERES y demás basura corrupta, no ha limpiado y eso se paga.
¿Qué hay en común para la debacle de estos dos partidos en una tierra, de las más importantes de Europa por su turismo, población y fondos? La clave nacional. Andalucía es tierra de emigrantes e inmigrantes. Que los dos partidos de “izquierdas” en el escenario nacional, tonteen, se insinúen y le enseñen el muslámen a partidos que desde hace ya unos años su único tema es el victimismo por no poder tener una Cataluña independiente se paga en las urnas y mucho. Que los dos partidos que permiten que, en Málaga, por ejemplo, el 40% de los trabajadores que existen cobren menos de 700 euros al mes, que los pensionistas con menor poder adquisitivo de España sean los de Málaga o que de los 33 millones de euros destinados a la agricultura por parte de la Junta de Andalucía en el 2017, en Málaga se hayan recibido sólo 800.000 euros. O que no se haya realizado ninguna mejora en Sanidad (en el Hospital Regional Carlos Haya de Málaga de los 75 médicos de urgencia que debieran de cubrir turnos, sólo hay 49 y eso al final se nota) incluso prometiendo cosas como la finalización del Hospital Costa del Sol de Marbella que claro, ahora ya, el PSOE no ejecutará y veremos si se hace.
Me he centrado en Málaga porque es donde más candidaturas se presentaban y por los contrastes entre municipios de interior y de costa.
Por otro lado, la incongruencia de servirse de los votos de un partido que quiere eliminar las autonomías (que no digo que éstas deban o no de existir, pero es por la coherencia del discurso) o de un partido radical de extrema derecha como lo llaman los propios dirigentes de Ciudadanos se verá reflejada en las siguientes urnas que son las de Mayo donde, desgraciadamente, no se hablará de paro, ni de fondos buitre, ni de machismo, ni tan siquiera de homofobia (por aquello de que los gays votan/votamos y que últimamente hasta el apuntador quiere hacer gala de tener un amigo o amiga del orgulloso colectivo LGTBIQ) sino otra vez (qué pesadez) de independentismo, de que si usted es más radical que yo o de que usted pacta con radicales (tanto PSOE como PP como Ciudadanos, Podemos no es un partido radical, algunos de sus dirigentes, como Teresa Rodríguez, sí) y vuelta a empezar.
¿Qué sucederá en Málaga? Un rapidísimo vistazo a los resultados nos deja algunas cosas muy claras. Un PP en continua bajada como la del PSOE pero que, a diferencia de éste, aquél sí gobierna. Un ascenso ininterrumpido de Ciudadanos que, a poco que haga (voy a dar algunas claves, por aquello de reírme un rato viéndolos apuntarse tantos y corriendo para ver quién llega primero) como terminar la ampliación del hospital de Marbella, poner mas centros de salud en la Costa del Sol, mejorar carreteras y dotar a servicios sociales de mecanismos que ayuden de verdad, dará un “sorpasso” real y muchos quebraderos de cabeza a su socio de gobierno andaluz porque es capaz de no pactar con él con tal de seguir absorbiendo (porque lo hace tanto a derecha como a izquierda) votos y personas, algunas excepcionalmente válidas y con el suficiente crédito como para pararse a reflexionar.
El PSOE seguirá impactado, mientras su lento pero inexorable desmantelamiento puede recordarnos a las escenas de los destructores imperiales varados en la arena en la película “El despertar de la fuerza” (enormes, grandiosos, titánicos…aunque decadentes, corroídos y herrumbrosos) y Podemos (o lo que haya decidido su cúpula en connivencia con Teresa Rodríguez) relegado a puestos donde ni aspiran ni son, un reducto de lo que pudo ser y no fue, con un votante relegado nuevamente a ser político de salón, actor secundario sacrificable (el que aparece en los créditos y en alguna escena) y a aquellos que desde el primer momento denunciaron lo que pasaba en Podemos (no sólo en Andalucía, sino en el resto de España), recogiendo sus cosas, hartos de lo que se luchó, hartos por una generación perdida de votantes y deseando y soñando con una España donde se hablen de cosas de verdad.
Yo, votante, me habría reunido, con el Presidente del Gobierno, del PSOE, y seguro que ambos habríamos estado de acuerdo en decirle a Susana que se apartara y ponerla en algún sitio donde no moleste pero siga mandando algo y en reunirme con Podemos y pedirle su abstención. En que Juan Marín fuera (o no) el Presidente de la Junta con el apoyo de un PSOE que habría renacido con fuerza después de eso, con una izquierda fuerte (lo que espera la gente es sacrificio y eso no la hace ninguna de las fuerzas políticas que hay en este país, seamos realistas) y un auténtico cordón sanitario en torno a VOX, relegando al PP al sitio que le corresponde como partido corrupto, a sus propias cloacas una vez que han sacado a sus perros (VOX) y se les ha caído la careta de lo que siempre fueron: fascistas al más puro estilo franquista.