Giro a la derecha saltándose el semaforo rojo

Los cuatrocientos mil andaluces adicionales que se han abstenido en 2018, los 140.000 que han votado blanco o nulo (muchas papeletas tachaban a Susana Díaz ), la duplicación de los votos a Pacma o Recortes Cero, más los muy difíciles de evaluar votos emitidos con la nariz tapada, mandan un mismo mensaje: PSOE y AA no nos representan.

Por Félix Gil, Periodista

Estamos hablando de más de 600.000 votantes que han vuelto la espalda a sus referentes políticos de la izquierda (PSOE, Podemos e IU en 2015). Y aún peor: en la derecha hay una ganancia neta de casi 500.000 votantes que no pueden proceder sino de los partidos de izquierda, ya que la abstención creció.
En total, la izquierda ha perdido más de un millón de votos, la mitad con la abstención y conexos y otro medio millón porque han pasado de votar a la izquierda a votar a la derecha. Igual que en un semáforo, han pasado en verde unos, otros en amarillo han frenado, se han abstenido, y otros han cruzado el disco rojo que va desde la izquierda a la derecha. Veamos por qué.

LAS CAUSAS DE LA ABSTENCIÓN Y CONEXAS

Los procesos que han llevado a muchos a la abstención se detectan claramente por el aumento sustancial de la misma en las provincias clave del poder político socialista andaluz, Sevilla y Jaén.
Se trata por tanto de una abstención que tiene que ver como causa fundamental con la disparidad existente entre los votantes del Psoe respecto a su política en Andalucía, que en los últimos tres años se ha abandonado en los brazos de CS, asumiendo nuevos recortes como consecuencia de la falta de ingresos públicos exigidos por Juan Marín.
Además, el enfrentamiento de Susana Díaz con la política de Pedro Sánchez y sus acuerdos de legislatura con Pablo Iglesias, han contribuido al hastío de esa parte de sus votantes, quienes observaban con tristeza como los avances que se conseguían en Madrid no se podías ampliar a Andalucía.
En clave interna, Susana ni siquiera permitió que se llevaran a cabo primarias, impidiendo la presencia en las listas de los seguidores de Pedro Sánchez e incluso echando del partido a algunos en Jaén con simples llamadas de teléfono.
La abstención, los votos nulos y el desvío de votos se ha producido también en Adelante Andalucía, lo que queda patente en los 15.000 votos cosechados por Equo, que se borró de la coalición andaluza mientras permanece en Unidos Podemos.
En el caso de esta coalición, su creación y desarrollo se produjo en abierta discrepancia con su dirección estatal, que trató a última hora de minimizar el problema con el desplazamiento de su dirección a la campaña, cosa que Pedro Sánchez ha evitado todo lo posible.
De esta forma, el descalabro andaluz pesará más en Unidos Podemos por su política errática que en el Psoe, que solo ha apoyado a Susana Díaz de cara a la galería. De hecho hoy lunes Ferraz ya pide su cabeza.

EL SORPASO FUE… DE LA DERECHA A LA IZQUIERDA

Con ser todo lo anterior extremadamente grave, palidece a la hora de considerar el paso de casi medio millón de votantes en 2015 a Psoe, Podemos o IU a engrosar la filas del PP, CS o Vox en 2018, pues éstas fuerzas políticas totalizan un millón ochocientos mil votos frente al millón trescientos mil de 2015.
Y es aún más notable por producirse ese fenómeno en un momento en que la izquierda gobierna España. Aunque sus medidas siguen aún hoy pendientes de desarrollo por la falta del apoyo del independentismo catalán.
En medio hay que considerar un gobierno Psoe sin impulso en Andalucía, gestionando mal, como evidencia el cierre aún hoy del CIO de Mijas y el abandono de la formación para el empleo, con la sanidad y la educación tocadas y viviendo del marketing y la publicidad.
Si se analizan municipios tradicionalmente fuertes de Izquierda Unida, se observa que en ellos los resultados de Adelante Andalucía han sido aceptables. Por ejemplo Humilladero.
El batacazo se observa cuando se ven los municipios en los que Podemos había cosechado buenos resultados y se ve cómo en ellos ahora es Vox quien se lleva miles de votos. Por ejemplo Benalmádena.
Con esos datos en la mano, es a la política interna de Podemos en Andalucía a quien hay que pasarle la factura del grueso de los cuatrocientos mil votantes de Vox, que no se atrevían a manifestar ni siquiera a quien querían votar en las encuestas.
Podemos en Andalucía ha pasado de tener más de 300 organizaciones territoriales a quedarse en la décima parte. En tres años, salvo algún caso al inicio de la legislatura, se ha mantenido en abierta pelea con el Psoe, confundiendo la discrepancia política con la lucha de clases.
Bajo la dirección trotsquista que se hizo con el poder en 2016, ha desarrollado una política de tierra quemada, según la cual lo que no controlaba lo destruía, de lo que es buen ejemplo Benalmádena, donde expedientó a la totalidad de la dirección por pactar con el Psoe e “ indultó “ después a los que se rendían.

LA HORA DE PEDRO Y PABLO

Con estos resultados en la mano, y elecciones a la vuelta de la esquina, es momento de que los dirigentes de la izquierda encuentren y formalicen nuevos acuerdos o, como en Italia, bajo el sálvese quien pueda, esas fuerzas pasen al desván de la historia.
El Psoe en Madrid ya ha reaccionado pidiendo la cabeza de Susana Díaz, mientras el Psoe andaluz está en completa oscuridad.
Por el contrario, Pablo Iglesias, que ya se había implicado en la campaña de AA, se ha apresurado a defender a Teresa Rodríguez, símbolo de un Podemos tan desdibujado que ya ni siquiera usa ese nombre.
Esto no sería lo más grave si no fuera porque va acompañado de mensajes que se inventan realidades anticonstitucionales, palabra que hay que poner en salmuera dada la situación catalana.
Y es ahí donde hay que encontrar soluciones. Porque la crisis catalana es la que ha traído las rojigualdas a Andalucía.
O los partidos independentistas catalanes apoyan el pacto de legislatura Gobierno Psoe/Unidos Podemos o lo que traerán las urnas será carbón para todos, pues enconar el conflicto catalán ya se ve que no sale gratis.

OPCIONES NUEVAS PARA LAS MUNICIPALES

Esta nota estaría incompleta si no estuviera acompañada de las únicas buenas noticias para la izquierda en estas últimas semanas: la aparición de nuevas estructuras políticas capaces de aglutinar proyectos audaces y necesarios y a los votantes que los apoyan.
Me refiero naturalmente a la decisión de crear la plataforma ciudadana Mas Madrid, que pretende heredar lo mejor del equipo que ha permitido a ese ayuntamiento mejorar ostensiblemente la vida de los madrileños y su futuro, al enjugar buena parte de la deuda heredada.
Madrid no espera a las elecciones. Ya está tomando medidas que garantizan la salud y la vida de sus habitantes. Incluso corriendo el riesgo de imponer multas a quienes les han de votar en unos meses. Mientras París se vandaliza, Madrid se enfrenta con resolución a su futuro. Con el apoyo de toda la izquierda.
Un ejemplo para todos en Andalucía.