La reforma llega a los autónomos

Más de tres millones de trabajadores autónomos. Al fin la ajetreada vida política ha encontrado tiempo para ellos. Un colectivo que gana 300 o 3000 euros al mes tiene que pagar a la seguridad social una cotización mínima que ronde los 300 euros. Un sinsentido. Y a esa cantidad hay que sumar el pago del IVA, gestoría, etc… Una ruina. Hasta ahora para más de tres millones de familias. Y que es el único segmento de nuevos cotizantes que, gracias al liberalismo triunfante sigue creciendo.

Las asociaciones profesionales de autónomos hace años que llevan pidiendo una reforma que deje de ver a los autónomos como una unidad. A distinta renta… distinta cotización. Parece que ahora la cosa va en serio.

El colectivo ha trasladado a la ministra de Empleo socialista, Magdalena Valerio, una propuesta que será la base para la reforma del sector.

En la propuesta se establecen cinco tramos de cotización en función de los ingresos; de tal manera que cada autónomo afronte sus obligaciones fiscales según sus ingresos reales.

La reforma parece del gusto de la ministra y podría sustituir al actual sistema de cotización por parte de los autónomos, que cuenta con una base mínima y otra máxima. En él, la mayoría prefiere pagar 278 euros, que a veces es más de lo que han ingresado.

A su vez, los autónomos son conscientes de que el Ministerio busca además otro objetivo con la reforma: calculan que el cambio aportaría 3.500 millones de euros anuales más a la seguridad social, pero piden que sea una reforma justa para que tampoco se ceben con los autónomos más pudientes.

ATA y UPTA han trasladado a la ministra el pacto en materia de cotización que han alcanzado ambas organizaciones para que los trabajadores autónomos coticen en función de sus ingresos reales, a través de un sistema de cinco tramos de cotización que beneficiaría especialmente a los trabajadores por cuenta propia con menores ingresos.

En cualquier caso, la elección de la base de cotización seguiría siendo voluntaria. De acuerdo con esta propuesta, los autónomos cuyos rendimientos netos no lleguen al salario mínimo interprofesional (SMI) cotizarían a la Seguridad Social 50 euros mensuales, aunque para ello tendrán que acreditar (con su declaración fiscal) que no sobrepasan el SMI.

El segundo tramo comprende a los autónomos con ingresos superiores al SMI y hasta 30.000 euros anuales, que no tendrían que pagar más de cotización al finalizar el año fiscal, aunque eligieran la base mínima.

A su vez, los autónomos que ingresen anualmente entre 30.000 y 40.000 euros, aunque podrán elegir libremente la base, cotizarían sobre 14.000 euros anuales, el equivalente a la base del Grupo 1 del Régimen General. En el caso de los autónomos con ingresos de entre 40.000 y 60.000 euros, ATA y UPTA plantean una base de cotización de 18.000 euros, y entre los que ingresan más de 60.000 euros, la propuesta de ambas organizaciones es una base de 24.000 euros anuales.

En todos los casos, las regularizaciones por las diferencias de base de cotización se harían siempre a posteriori, una vez conocidos los rendimientos netos declarados.

La propuesta será estudiada por el Gobierno y por la Subcomisión del Congreso que trabaja en la reforma del RETA, al igual que la realizada por la organización de autónomos Uatae, que también se ha reunido este lunes con la ministra.

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